CPU-e, Revista de Investigación Educativa

Revista de Investigación Educativa 15
julio-diciembre, 2012

ISSN 1870-5308, Xalapa, Ver
Instituto de Investigaciones en Educación, Universidad Veracruzana

 
     
Educación rural en Finlandia: experiencias para México
   
 

Dr. Diego Juárez Bolaños

Profesor-Investigador
Facultad de Economía, Universidad Autónoma de San Luis Potosí, México
santadeo@yahoo.com

Recibido: 27 de mayo de 2011
Aceptado: 14 de septiembre de 2011

 

1. Introducción

De acuerdo con los últimos datos de la prueba PISA (Programme for International Student Assessment)[1] aplicada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), en promedio, los alumnos mexicanos obtuvieron resultados en el área de comprensión lectora 111 puntos debajo de los estudiantes de Finlandia (425 puntos frente a 536 de los finlandeses), lo cual equivale a más de dos años escolares de diferencia. Resultados similares se dieron en las áreas de matemáticas y ciencias (OCDE, 2010a). Es decir, los alumnos mexicanos deberían estudiar al menos dos años extras para lograr resultados similares a sus pares del país nórdico (OCDE, 2010b, p. 6).

En las cuatro evaluaciones de PISA (desarrolladas durante los años 2000, 2003, 2006 y 2009) los estudiantes de Finlandia han obtenido los mayores puntajes de manera global. Esto quiere decir que el impacto acumulado de las experiencias de aprendizaje de los alumnos de esta nación nórdica (tanto en la escuela como en el hogar) ha producido en los estudiantes resultados más eficientes dentro de los aspectos que evalúa esta prueba. En contraste, dentro de las naciones que pertenecen a la OCDE (pues en las pruebas PISA también se han incluido estudiantes de naciones no miembros), los alumnos mexicanos han obtenido los menores puntajes en las diversas áreas que evalúan las pruebas.

Existen importantes diferencias demográficas, culturales, económicas, políticas, geográficas, medioambientales y sociales entre México y Finlandia. Muchas de éstas pueden explicar la diferencia en los resultados obtenidos por parte de los alumnos de ambos países. En Finlandia existen menos habitantes (5.3 millones frente a 112 millones de mexicanos), menor proporción de niños (16.5% de la población finlandesa tiene entre 0 y 14 años de edad −Statistics Finland, 2011− mientras que en México el porcentaje se eleva al 29% −Instituto Nacional de Estadística y Geografía [INEGI], 2011), mayor nivel de ingreso per cápita (35,127 dólares con paridad de poder adquisitivo[2] frente a 14,849 dólares en México −Fondo Monetario Internacional [FMI], 2010), mayor igualdad social, menor diversidad étnica, condiciones de vida más favorables hacia el aprendizaje y mayor gasto educativo (5.6%, mientras que México alcanzó el 4.8% en 2007 −OCDE, 2010c).

Sin embargo, tal como se detallará en este documento, existen otros factores que pueden explicar la diferencia de los resultados de las pruebas educativas internacionales entre estos dos países. Bajo el argumento de que las condiciones entre las naciones no son comparables, no nos hemos acercado a conocer a detalle las prácticas educativas desarrolladas en los países con buenos resultados educativos. Algunas de estas estrategias podrían ser contextualizadas y replicadas en la búsqueda de mejorar la calidad de la educación básica de nuestro país, ya que para aprovechar las mejores prácticas internacionales en el campo de la educación hay que conocerlas.

Los objetivos de este trabajo son describir el contexto social y educativo en el cual se insertan las escuelas primarias multigrado[3] de Finlandia, analizar las prácticas educativas y apoyos extra escolares desarrollados en este tipo de aulas y proponer algunas recomendaciones para mejorar la educación multigrado en nuestro país que pudiesen ser consideradas por académicos, docentes y autoridades relacionados con la educación rural.

La educación rural en México se desarrolla lejos de los reflectores de los medios de comunicación y de los estudios sociales, por lo que esta investigación pretende abonar en el conocimiento y mejora de la misma.

La selección de Finlandia para desarrollar el estudio se hizo con base en diversos aspectos demográficos y educativos: el 22% de la población habita en municipios menores a 12,000 habitantes (Statistics Finland, 2009), la población se dispersa por buena parte del territorio, existe una amplia red de escuelas que trabajan mediante el multigrado en la zona rural de ese país y los buenos resultados de las pruebas PISA.

En este trabajo se combina el uso de fuentes de información documentales y datos obtenidos en trabajo de campo. Este último se desarrolló en cuatro escuelas rurales multigrado de Finlandia en los años 2007 y 2008, donde con el apoyo de guías se observó el desarrollo de las clases y se conversó con personal docente, administrativo e investigadores especializados en educación multigrado.

El texto se divide en cuatro partes. En la parte inicial se describen algunos aspectos demográficos, económicos y geográficos de Finlandia, a fin de contextualizar la información de este documento. Después, se destacan aspectos generales del sistema educativo finlandés. Enseguida, se analizan las prácticas educativas desarrolladas en escuelas primarias multigrado de aquella nación nórdica, para culminar con las recomendaciones que se sugieren para mejorar la educación multigrado en México.

2. Datos generales de Finlandia

Finlandia tiene una superficie de 338,145 km2 (el equivalente a los estados de Sonora y Coahuila juntos) y 5.3 millones de habitantes, con una densidad de 15 habitantes por kilómetro cuadrado, una de las más bajas de Europa y la menor dentro de las naciones de la Unión Europea (National Geographic, 2004). El crecimiento poblacional es de 1.2% anual. Los idiomas oficiales son el finlandés y el sueco (lenguaje materno de 5.5% de los habitantes). Finlandia es el país con el menor porcentaje de población de origen extranjero dentro de la Unión Europea: el 96.7% de sus habitantes tiene como lengua materna el finlandés y el sueco; por lo que el 3.3% es de origen extranjero, principalmente rusos y estonianos.[4] Apenas el 0.03% (1,778 personas) de la población se compone de miembros de la etnia sami (conocidos como lapones), quienes hablan su propio idioma.

El 58.5% de la población del país se concentra en centros urbanos: la capital, Helsinki, cuenta con 570,000 habitantes y alrededor de un millón si se incluye su área metropolitana. Después del área metropolitana de Helsinki, los centros urbanos más importantes son Tampere (208,000 habitantes), Turku (175,000) y Oulu (130,000). Debido a la estructura demográfica del país, poblaciones de un par de docenas de miles de habitantes se convierten en importantes centros comerciales, educativos, administrativos y económicos regionales. Las regiones con un producto interno bruto per cápita menor en 21-30% al promedio del país se ubican en el centro-este de Finlandia, colindantes con la frontera con Rusia.

Administrativamente, el país se divide en seis provincias regidas por gobernadores. A su vez, las provincias se subdividen en regiones. Existen 20 de ellas, las cuales son gobernadas por consejos regionales. Por último, las regiones están conformadas por municipalidades. En 2008 existían 415 municipalidades: 67 consideradas urbanas, 74 semiurbanas y 274 rurales (Statistics Finland, 2009).

En el siglo XII las tierras donde ahora se asienta Finlandia fueron invadidas por los suecos. El control de Suecia duró más de 650 años, heredando a los finlandeses la religión luterana y el idioma, los cuales perduran hasta nuestros días.[5] En 1809 Finlandia fue invadida por Rusia, país que convirtió a Finlandia en un ducado con relativa independencia política. Durante el mando ruso se incentivó el resurgimiento de la lengua finlandesa, caída en desuso durante el dominio sueco. Después de la Revolución Rusa, en 1917, Lenin reconoció la independencia de Finlandia. A continuación se vivió una Guerra Civil de seis meses entre un grupo pro-ruso e independentistas, en la cual los segundos obtuvieron la victoria con el apoyo de Alemania en 1918.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Finlandia fue invadida por los alemanes y por los rusos. Estos últimos se adueñaron del 10% del territorio finlandés en la región de Karelia. Después de la Segunda Guerra el país construyó un Estado de Bienestar para sus ciudadanos, ofreciendo un eficiente sistema de servicios y apoyos públicos universales. El gobierno es parlamentario y desde el año 2000 el país es presidido por una mujer presidente.

Durante la primera parte de la década de los noventa la economía vivió una crisis causada por la desintegración de la Unión Soviética, su principal cliente comercial. Su entrada a la Unión Europea (1995) y la diversificación industrial hicieron que la economía se estabilizara. La nación adoptó el euro como moneda en 2002.

Las principales actividades económicas son las derivadas de la industria maderera (celulosa, papel, muebles y viviendas de madera), seguida de la fabricación de maquinaria, la construcción naval (el 25% de los cruceros del mundo son fabricados en astilleros finlandeses) y una creciente industria de las telecomunicaciones. Basta mencionar al respecto que Nokia, la empresa más importante a nivel mundial en la elaboración de teléfonos celulares, es de Finlandia, país que se ha convertido en una de las historias de éxito económico y social en Europa.

El Estado tiene una fuerte participación en la economía del país, en especial en las áreas de telecomunicaciones, servicios postales, ferrocarriles y gas. En menor medida lo hace en la industria manufacturera. El Estado participa en 50 grandes compañías finlandesas (OCDE, 2006, p. 29).

Hay que destacar que de acuerdo con indicadores internacionales, la calidad de vida en Finlandia es de las más elevadas del mundo. Según datos del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD, 2010), Finlandia se ubica en el lugar dieciséis de un total de 169 naciones medidas mediante el Índice de Desarrollo Humano (IDH).[6] El producto interno bruto per cápita de los finlandeses, ajustado mediante la paridad de poder adquisitivo, es de 35,127 dólares (FMI, 2010), lo cual los posiciona dentro de los primeros 20 países a nivel mundial. La pobreza rondaba alrededor del cuatro y cinco por ciento de la población en 2001, considerados como pobres quienes se ubican por debajo de la mediana del consumo (Riihelä, Sullström & Tuomala, 2003, p. 7). De acuerdo con el Índice de Percepción de la Corrupción, Finlandia es el cuarto país menos corrupto del mundo, sólo detrás de Dinamarca, Nueva Zelanda y Singapur (Transparency International, 2011).

En Finlandia también se viven problemas sociales, entre los que podemos destacar la tasa de suicidios,[7] crecientes índices de drogadicción[8] y alcoholismo entre su población (Ministry of Social Affairs and Health, 2006; Pirkola, Marttunen, Henriksson, Isomets & Heikkinen, 1999).

Castells y Himanen (2002) destacan que Finlandia es un caso atípico a nivel mundial, ya que al mismo tiempo de haberse convertido en una de las economías más competitivas y una de las sociedades tecnológicamente más desarrolladas del mundo,[9] también cuenta con un Estado de bienestar y una identidad sólida gracias a los cuales en ese país no se ha producido una creciente injusticia social en forma de desigualdad en el ingreso, polarización y pobreza, tal como sí ha ocurrido en otras naciones que se han visto afectadas por los procesos de la globalización.

El Estado de bienestar finlandés incluye educación gratuita en todos sus niveles (desde preescolar hasta posgrado), cobertura de salud universal, pensiones universales y apoyos a desempleados, por mencionar algunos de sus elementos más importantes.

3. El sistema educativo de Finlandia

Éste se fundamenta en la equidad e igualdad tanto en las oportunidades educativas como en sus resultados. La búsqueda por la igualdad y equidad educativas no sólo se ha plasmado en el papel, sino que han realizado acciones específicas para alcanzarlas y convertirse en relativamente pocos años (dos o tres décadas), en un ejemplo a nivel mundial. Esto explica por qué los alumnos con necesidades especiales son integrados a las aulas regulares; que las escuelas privadas sean casi inexistentes en el país;[10] que se entreguen apoyos universalistas para los estudiantes (alimentación, transporte, libros y materiales didácticos) o que en los resultados de las evaluaciones educativas nacionales e internacionales las diferencias regionales, urbano-rural y de género sean poco significativas. Es decir, que no existen diferencias sustantivas en la calidad educativa que tienen las escuelas ubicadas al norte del país (la zona más despoblada), al este (la región con menores ingresos), al sur (la zona más poblada), en una pequeña localidad rural, en una ciudad pequeña, mediana o en la capital, Helsinki.

El concepto de igualdad ha cambiado durante la historia de la educación básica finlandesa. Inicialmente, la igualdad fue medida sobre la base de la distribución y disponibilidad de las escuelas. Estos criterios eran claramente cuantitativos. Con el tiempo, las demandas de la igualdad educativa se hicieron más estrictas: no era suficiente asegurar la igualdad del acceso de los estudiantes a la educación, sino que la igualdad comenzó a ser evaluada en términos de resultados.

El sistema educativo finlandés se compone de tres niveles: la educación básica; las escuelas secundarias superiores y la escuelas vocacionales;[11] y las universidades y politécnicos (The Finnish National Board of Education, 2007).[12] La educación básica es obligatoria y está compuesta por la educación primaria (seis años) y secundaria (tres años). Es decir, todos los niños del país deben permanecer, al menos, nueve años en las escuelas de manera obligatoria. Para ingresar a la primaria los alumnos deben cumplir siete años de edad durante el año que inician sus estudios, por lo que terminan su educación básica a la edad de 16 años.[13]

El objetivo de la educación básica en Finlandia es apoyar el crecimiento de los alumnos con respecto a responsabilidad humana y ética como miembros responsables de la sociedad, y proveerlos de los conocimientos y habilidades necesarios para la vida. La instrucción escolar debe promover la igualdad en la sociedad y las habilidades de los alumnos necesarias para participar en la educación y para desarrollarlas por sí mismos a lo largo de sus vidas (Basic Education Act 628/1998).

La educación básica es totalmente gratuita (esto incluye materiales didácticos, libros de texto, alimentación y transportación escolar). Dentro de ciertos límites, los alumnos pueden ingresar a la escuela de su preferencia. Si los niños, por alguna razón médica, se ven imposibilitados para asistir a la escuela, es obligación del gobierno municipal donde residan proveerles la instrucción de una u otra forma (The Finnish National Board of Education, 2007).

La red de escuelas básicas cubre todo el territorio finlandés. Si la escuela más cercana se ubica a más de cinco kilómetros del hogar de los alumnos, la transportación es proporcionada de forma gratuita por el gobierno.

Buena parte de los procesos educativos están descentralizados: a nivel municipal se hacen contextualizaciones a los programas de estudio, donde se realiza la capacitación y educación continua de los maestros; el consejo educativo municipal, en trabajo conjunto con los directores de las escuelas, decide la contratación de los docentes, y los recursos económicos que sostienen a las escuelas provienen de fondos municipales. Es a nivel de escuela donde se elige qué libros de texto utilizar, la compra de materiales didácticos, la dotación de transporte y alimentación escolar, entre otros asuntos.

Durante la educación primaria la instrucción se organiza mediante un docente por grupo, quien enseña todas o la mayoría de las materias. En la educación secundaria usualmente se trabaja mediante un docente por materia, por lo que diversas materias clases son proporcionadas por diversos maestros. A lo largo de la educación básica también existen consejeros escolares y, si es necesario, docentes de educación especial.

La docencia es una actividad profesional valorada socialmente. De acuerdo con encuestas locales desarrolladas en 2004, la profesión del maestro era equiparable con la de un abogado o un doctor; incluso se colocaba como la número uno entre las preferencias de los jóvenes para la elección de carrera (Välijärvi, s. f.).

La formación de los maestros se hace en las Facultades de Educación de las universidades y esto ha profesionalizado la práctica docente. La selección tanto para estudiar esta carrera como para laborar en las escuelas es rigurosa, colocando a los maestros más preparados en los primeros grados de la enseñanza básica, por considerarla como una etapa fundamental para el futuro escolar del niño.

Los maestros tienen autonomía para tomar muchas decisiones concernientes al salón de clases: son ellos quienes diseñan el programa de contenidos del ciclo escolar, seleccionan los libros que los niños llevarán, deciden cómo enseñar y a qué ritmo. No existe la supervisión ni la inspección escolar, debido a la alta confianza que se les tiene a los docentes. Tal autoridad otorgada a los maestros, les ha valido el prestigio y reconocimiento que gozan en la sociedad finlandesa.

A partir de 1975 se decretó el grado de maestría como el mínimo que debían poseer los profesores (Simola & Popkewitz, 1996). Los estudios de maestría se logran después de dos años de estudio sumados a los tres de la licenciatura. Durante la formación docente se pone mayor énfasis a aspectos teóricos que a la práctica educativa.

Hay que destacar que los sistemas educativos de Finlandia y México comparten algunas similitudes: la educación es obligatoria hasta la secundaria (nueve años de estudios); los profesores de primaria estudian entre cuatro y cinco años para obtener su grado; el ciclo escolar es de aproximadamente 190 días de clases, las cuales comienzan a mediados de agosto y terminan en junio; la duración de un día de clase es de cinco horas, y el gobierno determina los objetivos nacionales de educación básica.

4. Educación rural en Finlandia

Alrededor de 30% de las escuelas de esta nación nórdica se consideran rurales, en las cuales estudian 7% de los alumnos. Para el año 2004 existían 1,099 escuelas de educación básica en Finlandia con menos de 50 alumnos. Aunque existen diversas presiones demográficas y económicas por cerrar escuelas rurales en Finlandia. Desde 1996 se han cerrado el 25% de las escuelas multigrado del país (The Finnish National Board of Education, 2008).

En las escuelas multigrado los docentes de planta no están solos: al menos una vez por semana reciben la visita de maestros de inglés y de especialistas en educación especial. Estos últimos atienden a los alumnos que muestran algún tipo de retraso en una o varias materias. Es decir, son docentes remediales y en trabajo conjunto con los maestros de planta, deciden y realizan las acciones necesarias a fin de que los alumnos menos aventajados alcancen los contenidos mínimos marcados en los programas de estudio.

No existe la reprobación en las escuelas finlandesas: se considera que la misma poco ayuda en la situación de los alumnos, y que sólo los desmotiva para seguir sus estudios. Más bien, si algún estudiante enfrenta problemas con los contenidos escolares de algún grado escolar y “merece” reprobar, se le pasa al siguiente grado escolar, pero durante los primeros cuatro meses del nuevo ciclo escolar se hace un trabajo cercano e individualizado con él, de manera tal que “alcance” a sus compañeros en unos pocos meses. En este sentido, es de gran ayuda el trabajo de los docentes de educación especial y la existencia de los libros de texto especializados para estos casos.

Además, existen los llamados asistentes escolares, quienes son, principalmente, padres de familia quienes reciben preparación pedagógica durante algunos meses o un año, y realizan labores de apoyo a la actividad de los docentes de planta. Los asistentes son especialmente útiles en los grupos multigrado, ya que supervisan el trabajo independiente de los alumnos o realizan con ellos diversas actividades, mientras los docentes trabajan de forma directa con los estudiantes de un grado escolar.

En este sentido, el trabajo con los libros de texto es fundamental. No existe un solo libro de texto uniforme que se utilice a nivel nacional. Más bien, se ofrecen múltiples libros de texto (revisados y aprobados por el Ministerio de Educación) para cada grado escolar y es el maestro quien decide cuál de ellos se ajusta mejor al perfil de su grupo de alumnos. Cada libro de texto está acompañado de un libro para los docentes, en el cual se señalan las actividades que deben realizar en cada sesión, así como las que pueden hacer a fin de profundizar los contenidos marcados. Además, algunos libros de texto se acompañan de cuadernos de trabajo en los cuales los alumnos resuelven diversos ejercicios. Es tal la especialización y diversidad de los libros de texto existentes en Finlandia, que incluso existen libros diseñados para grupos multigrado, como es el caso de las materias de ciencias o religión u otros elaborados para los alumnos de lento aprendizaje.

El abordaje de las ciencias naturales y sociales en los grupos multigrado se hace mediante el llamado sistema alternativo de currículo. Este funciona de la siguiente manera: todos los alumnos del grupo multigrado (cuando se reúnen los estudiantes de dos o tres grados escolares) analizan los mismos contenidos de ciencias. Para ejemplificar: un alumno que se integra a un grupo donde cursan estudiantes de 3º y 4º de primaria, llevará junto con todos sus compañeros los contenidos de ciencias de 4º grado, y al siguiente ciclo escolar cursará los de tercero, todo depende del contenido analizado durante el ciclo escolar anterior dentro de ese grupo multigrado. Esto facilita la organización y el desarrollo del trabajo docente en un mismo tiempo y espacio con alumnos de diversos grados.

Los docentes de las escuelas multigrado tienen un gran sentido de la cooperación: durante la distribución de actividades enfatizan su especialización didáctica. Es decir, quien durante la preparación docente se ha especializado en educación física o artística (por mencionar un par) desarrollan estas clases con todos los grupos, y al mismo tiempo el maestro “suplido” atiende al grupo multigrado del maestro especialista. De esta manera, los alumnos de las escuelas multigrado no sólo trabajan con su docente del grupo, sino que lo hacen con otros maestros de planta y externos.

Hay que destacar la importancia de las llamadas áreas complementarias (educación física, artística, manualidades y música) dentro del currículo escolar. Estas materias forman parte integral del trabajo semanal, ya que se considera que su desarrollo fortalece el aprendizaje de otros cursos como lenguaje, matemáticas o ciencias.

Desde tiempos de la posguerra de la Segunda Guerra Mundial, se estableció que los alumnos recibieran alimentación caliente en las escuelas. Esto se hizo a fin de fomentar la asistencia escolar en tiempos donde se vivían grandes carencias y limitaciones en el país. Tal actividad se sigue desarrollando hasta nuestros días y aún hoy los alumnos son alimentados una vez al día en las escuelas, las cuales cuentan con cocina donde se prepara la comida por parte de madres de familia de la propia comunidad contratadas para tal fin.

Existen otros apoyos a las escuelas multigrado. Al carecer de los suficientes recursos económicos para dotar de una buena biblioteca a todas y cada una de las escuelas del país, los finlandeses montan tales bibliotecas en autobuses, los cuales visitan las escuelas y comunidades más remotas al menos una vez al mes.

Además, se establecen diversas relaciones entre las escuelas multigrado y museos o universidades a fin de desarrollar actividades conjuntas de acuerdo con el grado de especialización de las instituciones externas.

Como parte de las actividades que se fomentan por parte del propio país y con naciones pertenecientes a la Unión Europea, se han formado redes que funcionan de manera virtual (a través de internet) entre diversas escuelas rurales de diversas regiones finlandesas y extranjeras. A través de estas redes los alumnos y docentes comparten información o realizan actividades en conjunto, facilitando así mayores relaciones y comunicaciones externas de docentes y alumnos, incluso de quienes radican en las comunidades más apartadas del país. Por último, hay que destacar que las labores administrativas y de gestión escolar tienen una lógica de apoyo hacia los procesos educativos y no de control.

5. Comentarios finales

La Tabla 1 muestra algunos indicadores tanto económicos como educativos de las dos naciones mencionadas a lo largo de este documento.


[14]
* Ciclo escolar 2007-2008 (Statistics Finland, 2009).
** Ciclo escolar 2008-2009 (INEE, 2009, p. 45).

Los indicadores económicos (GINI e IDH) permiten mostrar la importancia de los contextos sociales en los que se insertan los sistemas educativos. No es una coincidencia que el modelo finlandés se inserte en sociedades donde han alcanzado parámetros de igualdad social. De esta manera, ofrecen a sus ciudadanos el cumplimiento de los satisfactores básicos: salud, educación e ingresos (medidos a través del IDH). Esto nos lleva a preguntar si los resultados obtenidos por los alumnos se explican por las acciones desarrolladas dentro de las aulas o si, más bien, dependen de lo que ocurre fuera de ellas, en decir, en los contextos sociales y familiares.

El caso de Finlandia ayuda a sostener la idea de que las acciones educativas deben ser reforzadas por diversas políticas de salud, alimenticias, laborales y económicas que procuren la búsqueda de una mayor equidad e igualdad social en cuestiones de ingresos y bienestar social.

Por otra parte, los indicadores educativos mostrados en la tabla 1 ofrecen un par de aspectos sobresalientes: no es lo mismo atender a 350,000 alumnos, tal como sucede en el sistema educativo finlandés a nivel primaria, que a casi 15 millones de estudiantes como ocurre en México. La diferencia numérica es importante y puede dar pistas para entender la complejidad del sistema educativo mexicano, en el cual, a pesar de ser la nación que invierte una mayor proporción de su gasto de gobierno en educación, tiene que enfrentar una serie de aspectos casi desconocidos en otras latitudes, tales como diversidad social, étnica, medioambiental, geográfica, cultural, lingüística, etc. Recordemos que en Finlandia su sociedad es bastante homogénea en los aspectos antes mencionados, lo cual facilita la tarea educativa.

De manera específica para el caso de la educación rural multigrado, algunas ideas que se pueden destacar del caso finlandés son las siguientes:

  • La formación y capacitación docente se ofrece a través de las universidades. Esto ha ayudado a incrementar la calidad de la preparación docente, ya que en las universidades se ha desarrollado una sólida investigación educativa.
  • Los maestros que trabajan en escuelas multigrados reciben apoyos y la visita constante de docentes de inglés, de educación física, artística, cómputo, bibliotecarios y de educación especial que facilitan el trabajo del profesor, además de ofrecer a los estudiantes una mayor calidad en las sesiones desarrolladas por los especialistas.
  • En relación al punto previo, existe la figura de los Asistentes docentes. Estos son padres o madres de familia, que reciben una capacitación didáctica y quienes apoyan al docente en su labor con los grupos multigrado. De esta manera, se pueden forman subgrupos atendidos por los Asistentes durante los momentos en que los profesores trabajan de una manera más directa con ciertos alumnos.
  • Las materias de educación física, artística, manualidades y música son centrales en los currículos. No son actividades complementarias, sino que se desarrollan de una manera profunda y sistemática, con el apoyo de materiales didácticos, espacios y herramientas especializados al multigrado.
  • Los docentes cuentan con una serie de materiales especializados para el trabajo multigrado que facilitan su labor. Entre ellos, se pueden identificar libros de texto, cuadernos de trabajo, libros del maestro, guías de estudio, software educativo y juegos didácticos.
  • Existe un currículo nacional donde se establecen los parámetros mínimos de las áreas y temas que deben abordarse en las escuelas, pero al mismo tiempo, los sistemas son flexibles y permiten su contextualización. Es decir, es posible hacer adecuaciones al currículo nacional, a fin de fortalecer ciertas materias o temas que se abordarán de una manera diversa o profunda de acuerdo con el contexto social, cultural, étnico, geográfico y ambiental de los municipios.
  • Los alumnos reciben apoyos que facilitan su permanencia y dificultan su deserción: transporte escolar gratuito, atención a la salud y alimentación.
  • En cuanto a la gestión escolar, existe una descentralización hacia las escuelas en la toma de decisiones en aspectos como contratación docente, selección de los libros de texto, compra de libros para las bibliotecas, de materiales didácticos, de alimentos, por mencionar algunos. Esto hace que su dependencia hacia las instancias educativas centrales sea menor.
  • Estrecha relación entre las escuelas multigrado con museos, centros de investigación, universidades, organizaciones productivas e incluso, con otras escuelas multigrado de diversas regiones y países, a fin de enriquecer los trabajos dentro y fuera del aula.

Los modelos educativos que han sido exitosos en ciertos contextos regionales o nacionales no necesariamente podrán serlo en otros. Sin embargo, la identificación de los fundamentos y prácticas seguidos por estos modelos, es el paso inicial para tratar de reconocer cuáles de ellos podrían ser contextualizados y replicados en el medio educativo mexicano.

Lista de referencias

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[1]. En los estudios PISA se intenta evaluar la formación de los alumnos cuando llegan al final de la etapa de enseñanza obligatoria, hacia los 15 años. Se trata de una población que se encuentra a punto de iniciar la educación post-secundaria o que está por integrarse a la vida laboral.

[2]. Indicador económico que intenta comparar el nivel de vida de los países de acuerdo con su producto interno bruto per cápita adecuado al costo de vida de cada país.

[3]. Las escuelas multigrado son lugares donde, por el número reducido de alumnos que asisten a clase, el trabajo del docente es multinivel, es decir, en el mismo tiempo y espacio se trabaja con niños y niñas de diversos grados académicos.

[4]. A menos que se diga otra cosa, los datos demográficos de Finlandia son de 2010 (Statistics Finland, 2011).

[5]. A pesar de que el sueco es idioma oficial en Finlandia y de que todos los alumnos de las escuelas básicas lo estudian, sólo el 6% de la población se comunica de forma primordial con ese idioma. La población suecoparlante se ubica principalmente en las regiones de la costa sur-oeste y oeste de Finlandia. En otras palabras: a lo largo del Golfo de Botnia, el cual separa a ambas naciones.

[6]. Índice desarrollado para las Naciones Unidas por un equipo de economistas liderados por Mahbub ul Haq (pakistaní). El IDH se compone de los siguientes indicadores: esperanza de vida, alfabetización/matriculación escolar y PIB per cápita (medido en paridad de poder adquisitivo en dólares norteamericanos).

[7]. En relación a las naciones de la OCDE, Finlandia tiene la tasa más alta de suicidios en su población: 30.9 casos por cada 100,000 habitantes en 2003 (Devlin, 2006, p. 15). Con respecto a la población juvenil finlandesa (entre 15-24 años), la tasa de suicidios en mujeres es la segunda más alta del mundo y en varones es la quinta más elevada (Uusitalo, 2007, p. 3).

[8]. Cifras de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC, 2008, p. 275) muestran que la prevalencia anual en el uso de cannabis es de 3.6 como porcentaje de la población de finlandesa de 15-64 años (en 2004 era de 2.9). El uso de cocaína, anfetaminas y éxtasis es menor (entre 0.5 y 0.6).

[9]. De acuerdo al Foro Económico Mundial (World Economic Forum, 2010), Finlandia ha quedado situada en el puesto siete de un total de 139 países dentro del ranking mundial sobre las economías más competitivas en 2010-2011.

[10]. El 99% de las escuelas preescolares, primarias y secundarias del país son públicas (FNBE, 2007).

[11]. El 79% de la población entre 25 y 64 años ha cursado al menos hasta este nivel educativo en Finlandia (OCDE, 2007).

[12]. El 49% de los estudiantes culminan estudios universitarios o politécnicos (OCDE, 2007).

[13]. La educación preescolar es de un solo año y no está catalogada como obligatoria, es voluntaria. Los niños que cursan este nivel (compuesto por escuelas preescolares y kindergarten −centros de cuidado infantil− lo hacen entre los seis y los siete años de edad.

[14]. El GINI es la medida más utilizada para calcular la inequidad. El coeficiente varía entre cero (el cual refleja una completa equidad) y el uno, que indica una completa inequidad, es decir, que una persona tiene todo el ingreso o consumo y que las otras no tienen nada (World Bank, 2008).

 



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