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DOI: https://doi.org/10.25009/cpue.v0i28.2597

Investigación

La experiencia de ser universitario

College experience

Angélica Juárez Loyaa

Cecilia Silva Gutiérrezb

aMaestra. Profesora Asociada A T. C. Interino, Facultad de Psicología, Universidad Nacional Autónoma de México, México.

ajuarezloya@comunidad.unam.mx

bDoctora. Profesora Asociada A T. C. Definitivo, Facultad de Psicología, Universidad Nacional Autónoma de México, México.

csilva@posgrado.unam.mx

Recibido: 10 de enero de 2018

Aceptado: 27 de octubre de 2018

Resumen

México tiene el compromiso de mejorar la calidad de la educación superior, para lo cual se requiere un conocimiento global de la población de ese nivel y no enfocarse únicamente en aspectos académicos. Por ello es importante reconocer que los aspectos psicosociales, de bienestar, de salud y de satisfacción pueden impactar en la trayectoria de los universitarios. Esta investigación se realizó para conocer cómo los estudiantes experimentan su paso por la universidad, se realizó un estudio cualitativo de diseño fenomenológico utilizando la técnica de grupos focales. Participaron 54 estudiantes de diferentes carreras y semestres. Surgieron cinco categorías: ingreso al entorno universitario, ajuste al entorno universitario, factores psicosociales, factores escolares y recursos institucionales. Se concluye que el papel que juega la institución es importante en esta etapa y puede fomentar el bienestar de sus alumnos; se sugiere implementar diversas acciones que favorecen la salud y el bienestar del alumnado.

Palabras clave: Universidades; estudiantes; experiencia de los estudiantes; experiencia educativa; investigación cualitativa.

Abstract

Mexico is committed to improve the quality of higher education, for which is necessary a global knowledge of students, centered on psychosocial and not only academic aspects. It is important to recognize how impact to psychosocial well-being and health aspects over the college student’s trajectory. This research aimed to recognize what university students understand about their experience at this stage. To achieve this goal, a qualitative phenomenological study was carried out, using the focus group technique 54 university students were interviewed; they were in different careers and semesters. Five experience’s categories emerged from the analysis: admission period to the university, adjustment to the college environment, psychosocial factors, academic factors and institutional resources. It is concluded that institutional role is important at this stage and can promote the welfare of its students. It is suggested to implement diverse actions that contribute to health and well-being of the students.

Keywords: Universities; students; college experiences; educational experiences; qualitative research.

Introducción

El periodo en el que un joven ingresa a la educación superior es crítico e influye significativamente en una trayectoria escolar exitosa o el abandono (Fonseca & García, 2016; Silva-Laya, 2011); este proceso implica cambios significativos en sus esquemas de pensamiento, apreciación, valoración y acción (hábitos) que determinarán sus decisiones en este periodo (Bracchi, 2016). La universidad define el resto de la vida de muchos jóvenes, pues se ponen en juego sus competencias y habilidades personales para alcanzar algunos objetivos académicos.

La mayor parte de las investigaciones realizadas con estudiantes, centran sus esfuerzos en aspectos académicos, curriculares y personales, a partir de los cuales se generan estrategias para favorecer el éxito en las trayectorias escolares. Sin embargo, se deja de lado a la institución, que aporta condiciones que pueden favorecer (u obstaculizar) el bienestar del alumnado y, por tanto, impactar en sus trayectorias escolares.

Incluso, al abordar el tema de la calidad educativa, suelen dejarse de lado los aspectos psicosociales que juegan a favor o en contra de los individuos, como el grado de bienestar, de salud, la calidad en las relaciones en el ambiente universitario, la satisfacción con el proceso de formación y la infraestructura escolar, entre otros (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura [UNESCO], 2013).

Específicamente en México, si bien existen compromisos políticos para aumentar la calidad de la educación superior, el acceso y la desigualdad (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos [OCDE], 2015), aún se requiere de información que permita generar estrategias para fomentar la calidad educativa en este nivel (Silva-Laya, 2012), que no solo constituye un indicador de la fuerza de trabajo y la disminución del desempleo (Jiménez, 2011; OCDE, 2015), sino que es algo más dinámico en el contexto más amplio y cambiante de la educación superior (Hénard, 2010).

A pesar de que las universidades son instituciones con una fuerza potencial para influir positivamente en la vida y en la salud de sus miembros, dado que las personas pasan una parte importante de sus vidas en ellas, forman un carácter crítico y reflexivo y fomentan la autonomía y la responsabilidad hacia ellos mismos y hacia otros (Becerra, 2013), de que existen algunas iniciativas de universidades saludables, guías y materiales que invitan a organizar y promover el bienestar de sus alumnos (Arroyo & Rice, 2009; Ministerio de Salud de Argentina, 2012), aunque en estos trabajos suele priorizarse la salud física, todavía se realizan pocas investigaciones en las que se muestre interés por conocer las repercusiones del contexto universitario sobre el bienestar, la salud y otras dificultades psicosociales que enfrentan los jóvenes universitarios. Por tal motivo, resulta relevante el estudio de las experiencias de los jóvenes universitarios y tratar de reconocer las repercusiones de estas experiencias sobre el bienestar.

En un estudio sobre salud, calidad de vida y el entorno universitario en estudiantes mexicanos, se identificó que en la medida en que los jóvenes enfrentan mayor estrés, también se observan más consecuencias sobre su salud. Por el contrario, la calidad de vida fue mejor en estudiantes que reportaron un buen trato de parte de los profesores y compañeros, y que se encontraban satisfechos con la calidad de la enseñanza (aspecto relevante de la importancia de las relaciones humanas en el ámbito escolar). Esto demuestra que las experiencias universitarias y el fomento a relaciones positivas en este contexto pueden ser favorables para los universitarios y repercutir en su calidad de vida (Lara, Saldaña, Fernández & Delgadillo, 2015).

Algunos trabajos realizados con población universitaria describen las características de los estudiantes y sus trayectorias escolares (Bonicatto, 2016; Bracchi, 2016; Dubet, 2005; Guzmán & Saucedo, 2005, 2007; Ros, Benito, Germain & Justianovich, 2016; Silva-Laya, 2011); otros reconocen las dificultades que enfrentan los estudiantes en su vida académica, y resaltan el proceso de adaptación que sufren cuando cambian sus hábitos previos (sueño, alimentación, tiempo libre), y cuando se sienten incapaces de lograr estos ajustes, pueden caer en un malestar mayor y sentir que fallan (Bonicatto, 2016; Gallo, 2016). Por otra parte, se encuentran los desafíos sociales porque conviven con personas desconocidas, reciben poco apoyo familiar o deben modificar sus relaciones y enfrentar responsabilidades nuevas. Si la situación económica de la familia es desfavorable o los estudiantes tienen poco compromiso con la institución, se dificulta aún más el paso por la universidad (Gallo, 2016; Guzmán & Saucedo, 2005, 2007; Ros et al., 2016; Sedgwick & Rougeau, 2010; Silva-Laya, 2011).

No obstante, estas investigaciones han sido una primera aproximación que no termina por definir los aspectos que debieran estudiarse cuando de experiencia universitaria se trata, pues dejan de lado aspectos psicosociales, organizacionales de la institución u otros que permitirían incluso construir instrumentos psicométricos para evaluar la satisfacción con la experiencia en este periodo.

Por esta razón, este estudio formó parte de una investigación más extensa que entre sus productos arrojó un instrumento psicométrico para evaluar la experiencia universitaria (Juárez & Silva, 2017). En este artículo se muestran los resultados de la primera fase de investigación, la cual exploró los significados de los jóvenes respecto al constructo experiencia universitaria.

La experiencia es una forma de conocimiento que se produce a partir de vivencias, observaciones y sensaciones durante un proceso o periodo (Durán-Aponte & Durán-García, 2012). La experiencia universitaria se definió en este trabajo como los conocimientos, sensaciones y observaciones trascendentales o destacadas que un estudiante universitario experimenta y que facilitan o dificultan su paso por la universidad (Juárez & Silva, 2017).

Se sabe que los universitarios comparten ciertas características, pero que presentan diferencias entre ellos (ambientes culturales, sociales, trayectorias escolares, responsabilidades sociales, estado civil, situación laboral, dependientes económicos, recursos materiales y la forma de apropiarse de la cultura [Dubet, 2005]), por lo que la creencia de que existe un solo tipo de estudiante afecta a las decisiones institucionales que se toman y dificulta modificar sus prácticas hacia los estudiantes (Casillas, De Garay, Vergara & Puebla, 2001).

Existen diferencias respecto al estrés, las demandas, las responsabilidades y los diversos aprendizajes en el ambiente universitario; esto depende del momento de la carrera en que se encuentran los estudiantes (semestres iniciales, semestres intermedios o semestres finales [Guzmán & Saucedo, 2005, 2007; Silva-Laya, 2011]. Las condiciones sociales, económicas, familiares, culturales e institucionales de los universitarios son importantes para comprender el estrés académico (Suárez-Montes & Díaz-Subieta, 2015) y saber en qué punto de la universidad los estudiantes ven más afectada su salud y su bienestar debido al estrés u otras condiciones de la experiencia que pueden generar dificultades que los lleven, incluso, a desertar (Fonseca & García, 2016).

Por ello las preguntas de esta investigación fueron: ¿Cómo experimentan los estudiantes universitarios su paso por la universidad y cuáles aspectos son los más relevantes para ellos?; ¿los estudiantes distinguen algunas experiencias que les generan bienestar en este periodo? y ¿cuáles experiencias consideran que merman su bienestar?

1. Método

1.1 Objetivo del estudio

Comprender qué definen los estudiantes como experiencia universitaria y distinguir experiencias que les generan bienestar o malestar en este periodo.

1.2 Tipo de estudio y diseño

Estudio de tipo cualitativo y diseño fenomenológico (Hernández, Fernández & Baptista, 2014).

1.3 Muestra

Se tuvo una muestra teórica de expertos (en este caso se considera expertos a los estudiantes universitarios, por ser quienes pueden profundizar en las experiencias que tienen durante este periodo [Hernández et al., 2014]).

1.4 Participantes

Participaron 54 estudiantes universitarios (30 mujeres y 24 hombres), con edad promedio de 21 años, de diferentes semestres y áreas del conocimiento de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). La invitación a participar en los grupos focales se llevó a cabo acudiendo a diferentes aulas (por invitación del profesor titular). Se presentó el objetivo a los estudiantes y se les pidió que, si estaban interesados en participar, llevaran a compañeros o amigos de otras carreras al grupo focal.

1.5 Procedimiento

Se realizaron cinco grupos focales, con una duración de entre 60 y 90 minutos. En cada grupo participaron entre 6 y 12 estudiantes, un moderador y un observador (ambos psicólogos). Al inicio de la sesión se explicó a los participantes el objetivo de la entrevista y se les solicitó dar su consentimiento para participar y audiograbar la sesión por medio de un formato de consentimiento informado; también se les ofreció conocer los resultados de los grupos focales y se les brindó un correo de contacto para mantener comunicación. Dos grupos incluyeron a estudiantes de las distintas áreas del conocimiento y tres solo a estudiantes de la carrera de medicina (esto debido a que sus horarios y sus responsabilidades les dificultaban asistir a los otros grupos).

Las dimensiones para elaborar una guía de preguntas para los grupos focales se construyeron mediante una revisión de la literatura. Dado que no se encontraron estudios suficientes sobre el constructo experiencia universitaria, se hizo una extrapolación con estudios sobre trayectorias universitarias (Bonicatto, 2016; Bracchi, 2016; Dubet, 2005; Guzmán & Saucedo, 2005, 2007; Ros et al., 2016; Silva-Laya, 2011), estrés académico (Bonicatto, 2016; Gallo, 2016; Lara et al., 2015; Suárez-Montes & Díaz-Subieta, 2015), deserción universitaria (Fonseca & García, 2016; Mares et al., 2012; Silva, Motte & García, 2013) y culturas juveniles en la universidad (Martínez, 2010). Después del análisis de los datos de la literatura, se construyeron cinco categorías para las entrevistas focales (Tabla 1).

Tabla 1. Categorías de indagación al inicio del estudio cualitativo de experiencia universitaria

Fuente: Elaboración propia.

Una vez definidas las categorías iniciales, se plantearon preguntas generales para cada una y se sometieron a revisión por 19 jueces (15 estudiantes universitarios y 4 psicólogos) para corroborar su pertenencia a cada categoría y verificar la claridad de sus planteamientos. La guía de entrevista se elaboró después del jueceo e incluyó cinco preguntas por dimensión.

Las preguntas se ajustaron (en redacción y tiempo) considerando el periodo escolar de los participantes: semestres iniciales (1º a 3o), semestres intermedios (4o a 7o) y semestres finales (8o en adelante).

Las sesiones se grabaron y transcribieron. Posteriormente, 19 psicólogos participaron en el análisis de contenido de la información; ellos recibieron capacitación sobre el contenido de las dimensiones para que pudieran identificar los datos relacionados con éstas y se les pidió que los señalaran y sugirieran nombres para cada categoría. Cada entrevista la analizaron, al menos, tres analistas y se construyó una base de datos lingüísticos en Excel, utilizando los testimonios que eligieron para cada dimensión. En la base de datos se comparó el grado de coincidencia y desacuerdo en cada caso; se incluyó el testimonio a la categoría cuando se obtuvo un grado de acuerdo de más de 70%.

2. Resultados

Participaron 54 estudiantes universitarios (de la UNAM) de diferentes áreas del conocimiento y de diferentes periodos universitarios (Tabla 2), 55.5% mujeres y 44.5% hombres.

Tabla 2. Características de la muestra de estudiantes que participaron en los grupos focales

Fuente: Elaboración propia.

En el análisis se reconocieron cinco categorías. A sugerencia de los analistas, la categoría ingreso al entorno universitario se mantuvo con el mismo nombre; la categoría ajuste al entorno universitario se integró con la información de las categorías iniciales adaptación y hábitos, la categoría inicial estresores psicosociales se dividió en dos: factores psicosociales y factores escolares, y, surgió la categoría recursos institucionales. Los aspectos de bienestar se distribuyeron en las cinco categorías resultantes (Figura 1).

Figura 1. Categorías iniciales y resultantes de la experiencia universitaria

Fuente: Elaboración propia.

2.1 Ingreso al entorno universitario

El ingreso al entorno universitario, tal como se había pensado, resultó un factor importante para la experiencia. Los indicadores más relevantes fueron: emociones positivas y negativas con respecto al momento del ingreso y problemas de socialización. En la Tabla 3 se agrupan algunos testimonios representativos de cada indicador.

Tabla 3. Testimonios de la categoría ingreso al entorno universitario

Fuente: Elaboración propia.

2.2 Ajuste al entorno universitario

Antes de entrevistar a los estudiantes se reconocía que parte de sus experiencias harían referencia a la forma como logran adaptarse a la universidad o los aspectos que les impiden dicha adaptación. En el análisis de categorías emergieron los siguientes indicadores: mecanismos personales para adaptarse, apoyo social percibido, cambio de hábitos y actividades que los estudiantes realizan en la universidad que les ayudan o impiden a ajustarse a este entorno (Tabla 4).

Tabla 4. Testimonios de la categoría ajuste al entorno universitario

Fuente: Elaboración propia.

2.3 Factores psicosociales

La dimensión estresores psicosociales no representó la experiencia de los estudiantes, pues sus respuestas no mostraron eventos estresantes; más bien refirieron aspectos positivos y negativos de la experiencia y se diferenciaron también en dos ambientes: fuera de la universidad (aquellas relaciones, actividades o situaciones económicas que ocurren con la familia, amigos u otros que no están relacionados con el ambiente universitario) y en la universidad (las actividades, responsabilidades y situaciones que identifican como importantes para su permanencia en la universidad).

Por la diferenciación de ambientes, en esta sección se describen los indicadores de las experiencias fuera de la universidad, a las cuales se decidió nombrar: factores psicosociales (Tabla 5).

Tabla 5. Testimonios de la categoría factores psicosociales

Fuente: Elaboración propia.

2.4 Factores escolares

Las experiencias que viven los estudiantes en la universidad determinan mucho para su permanencia, en esta sección se describen los indicadores que afectan su bienestar y que ocurren en el contexto universitario (Tabla 6).

Tabla 6. Testimonios de la categoría factores escolares

Fuente: Elaboración propia.

2.5 Recursos institucionales

Al inicio no se había considerado explorar el impacto de los recursos universitarios sobre la experiencia de los estudiantes, pero esto se mencionó con frecuencia en las entrevistas. Los recursos institucionales con los que cuentan los estudiantes, por ser alumnos de universidades públicas, son: instalaciones escolares, atención médica gratuita o de bajo costo, becas escolares u otras actividades extracurriculares (culturales, deportivas o artísticas) (Tabla 7).

Tabla 7. Testimonios de la categoría recursos institucionales

Fuente: Elaboración propia.

3. Discusión

La universidad juega un papel importante para el éxito de sus integrantes, por lo que es importante poner de manifiesto el impacto que puede tener sobre el alumnado.

En esta investigación nos propusimos conocer el significado de la experiencia universitaria entre los jóvenes, y los aspectos relevantes para su bienestar durante este periodo, en tanto que la experiencia de ser universitario puede generar diversas emociones que aparentemente se vislumbran en dos periodos: el ingreso a la universidad y el resto de la carrera hasta concluir los estudios universitarios.

En estos dos momentos existen diferentes aspectos que se ponen en juego, pues ingresar a la universidad obliga a los estudiantes a dar un paso importante hacia la independencia y el autocuidado; deben asumir mayores responsabilidades y, muchas veces, adquieren el compromiso de devolver a la familia el tiempo y el esfuerzo que han invertido en su educación. En las diferentes universidades públicas, y particularmente en la UNAM, la mayoría de los chicos que ingresa, representa la primera generación de universitarios de su entorno familiar (UNAM-Portal de Estadísticas Universitarias, 2016). Las expectativas sobre ellos, las exigencias y muchas veces la falta de recursos, puede elevar los niveles de estrés e influir en las decisiones que toman en este entorno, tal como lo mencionan algunos estudios (Bracchi, 2016; Fonseca & García, 2016; Silva-Laya, 2011).

El ingreso a la universidad representa un desencadenante de diversas emociones entre los jóvenes, pues ser seleccionado para estudiar en una universidad pública requiere de mucha preparación y esfuerzo. Por ejemplo, sólo 20% de los aspirantes a ingresar a la UNAM, logra un lugar (UNAM-Portal de Estadísticas Universitarias, 2016); por ello muchos de los entrevistados recuerdan ese momento con orgullo, entusiasmo y satisfacción. Ingresar a la universidad significa haber destacado de entre miles de jóvenes, cumplir las expectativas familiares y propias, constituyéndose en la oportunidad para “ser alguien en la vida”. Son muchas las expectativas puestas en el ingreso a la universidad, y por ello muchos jóvenes pueden sentirse abrumados y decepcionados cuando descubren que si bien la universidad favorece la preparación (personal, académica, sociocultural, etc.) presenta también dificultades y problemáticas que no habían contemplado y que no se imaginaban (Gallo, 2016; Sedgwick & Rougeau, 2010; Silva-Laya, 2011).

Otro aspecto que los jóvenes mencionaron como parte de sus experiencias universitarias es la dificultad que encuentran para socializar, adaptarse y tomar decisiones, principalmente durante el ingreso, donde se pone a prueba su inteligencia emocional (manejo de la frustración), sus habilidades para la vida y su capacidad para tomar decisiones. Si bien en diversos planteles públicos de educación media superior se han impulsado talleres de habilidades para la vida y emocionales para los alumnos, pareciera que esta iniciativa es insuficiente (Silva et al., 2013; Dirección General de Orientación y Atención Educativa [DGOSE], 2016), constituyéndose en habilidades que quizá deberían impulsarse como parte de la estructura curricular en nivel medio superior y superior.

Como parte de la experiencia, también se requiere del apoyo de familiares, amigos, profesores, académicos o la pareja. Este aspecto es fundamental para los jóvenes, debido a que la universidad demanda de sus estudiantes muchos cambios en sus hábitos personales (algunos de ellos vistos como sacrificios): alimentación, horas de sueño, socialización en otros medios (fuera de la universidad), el traslado a la escuela, la inversión económica, así como la inversión de tiempo. Pasar por todos estos ajustes con apoyo social aumenta el bienestar, disminuye la carga emocional y el estrés (Fernández, González & Trianes, 2015; Rosa-Rodríguez, Negrón, Maldonado, Quiñones & Toledo, 2015; Sosa & Zubieta, 2015).

En los grupos focales se puso de manifestó que para muchos estudiantes la falta de tiempo para socializar con sus familiares o amigos es uno de los procesos más difíciles de aceptar (personalmente y para la familia) y se convierte en un factor de malestar, cuando la familia no logra comprender al joven (padres que los presionan para convivir o los “regañan”). Igualmente, los amigos fuera de la universidad pueden conformar un grupo del cual el joven se desapega con tal de cumplir con las demandas universitarias, lo que puede relacionarse con el fuerte impacto emocional en esta población, pues los estudiantes universitarios sufren más depresión, ansiedad y estrés que la población general (Coffin, Álvarez & Marín, 2011; Oppong & Andoh-Arthur, 2015).

Sin embargo, y a pesar de las presiones y los retos, los jóvenes que permanecen en una carrera consideran que han encontrado un sentido de vida futura en la escuela (Martínez, 2011), lo cual puede explicar por qué, a pesar de los sacrificios que tienen que hacer, la universidad se convierte en algo primordial en sus vidas. Por otra parte, el sentirse útiles, satisfechos e interesados por la carrera que cursan es un elemento positivo que les ayuda para la adaptación a este medio; algunos autores han resaltado la importancia de ser universitario (como ocupación) como un recurso para la salud y la motivación (Valderrama et al., 2015).

Por su parte, la organización institucional es vista desde la perspectiva de los estudiantes como un aspecto que les permite hacer más llevadero (o más difícil) el proceso universitario. Específicamente mencionaron los planes de estudio, la forma como se logran hacer trámites, las inscripciones, los recursos a los que pueden tener acceso (becas, atención médica, instalaciones) y las actividades extracurriculares (artísticas y deportivas). Aunque aún existe poca evidencia del papel de la organización de la institución sobre el bienestar de los universitarios, algunos estudios han apuntado a afirmar que valorar positivamente las instalaciones y los servicios tiene un impacto sobre su calidad de vida (Lara et al., 2015).

Mejorar la calidad de los recursos con los que ya cuenta la institución en un primer momento, y ofertar nuevas alternativas para contrarrestar el malestar que pudiera sufrir la población universitaria en la medida de lo posible, impactará en el bienestar de la comunidad y contribuirá al aumento de la calidad de la educación superior (Jiménez, 2011; OCDE, 2015). Consideramos que la implementación de programas para impulsar el desarrollo de habilidades para la vida, manejo de las emociones, solución de problemas, administración del tiempo, toma de decisiones, entre otros, así como aumentar los apoyos escolares en becas y demás recursos económicos o sociales que contribuyan para el bienestar de los alumnos, puede tener un impacto positivo en la satisfacción con la experiencia en este periodo. No debemos, tampoco, dejar de lado la mejora continua de las instalaciones universitarias y promover las relaciones de respeto entre compañeros, entre profesores y alumnos, y entre personal administrativo y la población estudiantil, pues todo ello puede también impactar en la calidad de vida de los jóvenes en este periodo.

Conclusiones

Los universitarios constituyen una población vulnerable al desarrollo de diversos problemas físicos y emocionales, pues se trata de jóvenes que deben enfrentarse a una situación demandante, distinta a las conocidas y en la que están puestas muchas expectativas propias y familiares. Las categorías principales de la experiencia universitaria fueron: ingreso al entorno universitario, ajuste al entorno universitario, factores psicosociales, factores escolares y recursos institucionales.

Estas categorías nos ofrecen la pauta para afirmar que, en la medida en que los jóvenes cuenten con mejores habilidades para la vida, les será más fácil adaptarse y se elevarán las probabilidades de completar sus trayectorias educativas exitosamente. Es importante, entonces, que las instituciones de educación superior consideren la necesidad de apoyar a sus estudiantes dotándoles de estrategias que les permitan adaptarse al entorno universitario y mejorar su experiencia universitaria, y con ello, elevar sus tasas de eficiencia terminal, egreso y titulación.

Es importante potenciar la ejecución de políticas institucionales que simplifiquen los procesos administrativos, brinden a los alumnos información necesaria de manera clara y precisa, y se considere, en la medida de lo posible, que las cargas horarias académicas se distribuyan para permitir a los estudiantes hacer uso de otros recursos que ofrecen las universidades, como instalaciones deportivas o culturales, e innovar en cuanto a la oferta de oportunidades de esparcimiento dentro de las instalaciones universitarias, con tal de contribuir a la disminución del estrés y el incremento del bienestar y la salud entre los alumnos, e impactar positivamente su desempeño académico (Becerra, 2013).

Como en todos los aspectos relacionados con la salud, el bienestar y la calidad de vida, el que los jóvenes cuenten con una red de apoyo social eficaz dentro y fuera de la institución es un factor que les generará tranquilidad. Así como contar con actividades que faciliten la convivencia entre los alumnos y les apoyen para mantener sus círculos y actividades sociales fuera de la universidad también coadyuvará a una mejor adaptación al entorno universitario.

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